HISTORIA DE UNA NOCHE
Desde mi llegada esa noche fría y oscura, sentí tu mirar, seguías mis movimientos, mis pasos, hasta el final, en el camino nos separamos, tu seguiste y yo me detuve, tal vez horas o minutos.
Pero otra vez, te sentí.
Acabo de tocar la noche en silencio, ahora debíamos seguir nuestros caminos, pero una criatura hablo: - ‘' vayamos a mi casa''; esas palabras en mis oídos permanecieron, mientras los demás susurraban; sin embargo todos accedimos ante dicha invitación.
Caminando por las calles, tú mirada de nuevo me seguía, me recorría, me asustaba, pero me gustaba.
Te acercaste a mi, silencioso, cauteloso; y yo, tan solo te sonreí, iniciaste la historia, ¡Oh! mi hermosa criatura, tan pacifica, tan hermosa, pero un ser nos interrumpió, las magia de ese comienzo se desvaneció
Seguimos nuestra ruta, mientras nuestros ojos seguían su búsqueda, llegamos al fin a tan dichoso lugar, donde todo comenzaría.
Después de algunas horas y unas cuantas bebidas, me llamaste, otra vez, me senté a tu lado y la magia volvía; ‘' ¿por que tan callada?'' tu voz a mis oídos decía, en ese pequeño lapso te conté un poco de mi. Pero otra vez una criatura interfirió y la magia se desvaneció.

Horas aun mas tarde con más alcohol en las venas, un ser me decía:-‘' habla con el''; y ante mis ojos todo lo perdido emergía.
Me cautivaste con tú historia, la magia y el alcohol fluyeron.
Subiste por un momento, y yo tan sola me sentía, que decidí ir a tu búsqueda; tan decidida subí por escalones y cruce un largo pasillo, solamente por saber, que te había sucedido.
Entramos a una habitación y recostados en la cama, la historia seguía y en esos momentos, algo tierno surgía.
Tu cuerpo y el mió temblaban ‘'de nervios'', mientras nuestros cuerpos ardientes se acercaban hasta la intromisión de dos mortales.
De repente silencio, vació, abismos, solamente yo escuchaba el latir de tu corazón.
¡Oh! mi hermosa criatura, tu corazón abriste ante mi, tú confianza me diste; nuestros cuerpo hicimos temblar, recibimos la gloria del cenit pasional; continuamos entre sombras, tus manos en mi cuerpo sentí, me recorriste palmo a palmo sin dejar lugares sin placer.
Mientras dormía mis sueños velaste y por momentos nuestros labios se unían.
Llego la mañana, ¡Oh! mi hermosa criatura, el fin se acercaba, y tú a mi lado dormías, yo tan solo te veía intentando guardar esa imagen... Me levante despacio, te bese, susurre unas palabras y me marche...

