Alma callejera
Hay alcohol en mis venas, mi alma esta tirada en la esquina.
La luna desgarra el resto de mi espectro y mi cuerpo sólo suplica tus cobas.
Al inicio por este camino de crepúsculos me encontré con los ángeles negros, que cantan en el último templo su lamento... ellos al igual que yo, no encuentran rumbo. Sus almas las han entregado al señor de la lobreguez, pero yo le he entregue mi alma a un ente que sólo dice querer y se aleja, dice amar y pide tiempo.
En las carreteras de mi espectro transita el dolor que haz dejado desde tu éxodo; sólo soy una silueta vagando por esferas deseando el amor del ente que se alejo de mí, llevándose mi luz, mi inmortalidad.
Yo ahora sólo lanzo su nombre, esperando que escuche mis lamentos...
Mientras espero su regreso, escribiré con el último brillo de mis lágrimas, con el último suspiro de mi espectro... viviré con el último aliento de mi cuerpo de demonio, viviré amando a un ángel.


